viernes, 31 de agosto de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
Portadas de Ballard
Me encontré en un libro del CCCB estas portadas de J.G Ballard y me gustaron tanto que les saqué foto y las comparto con ustedes.
El viento de la Nada (The Wind from Nowhere)
El Mundo Sumergido (The Drowned World)
La Sequía (The Burning World)
El Mundo de Cristal (The Crystal World)
El Día Eterno (The Day of Forever)
martes, 14 de agosto de 2012
Martin Parr
Acabo de conocer al inglés Martin Parr que no para de hacerme alucinar. Creo que no había visto a nadie retratar y tratar la realidad de hoy en día así. Un maestro total.
Más que Humano
El deslumbrante canto de un pájaro traspasó las hojas. Evelyn sintió una picazón en los ojos, y un misterio nubló el bosque. Algo se estiró en su regazo. Bajó la vista y en ese momento las manos comenzaron a moverse, una sobre otra, sacándose los guantes; y luego ya desnudas, se elevaron hasta el cuello, pero no para esconder algo, sino para participar en algo. Evelyn inclinó la cabeza, y las manos, uniéndose con alegría bajo el severo orden del cabello, dejaron caer las cuatro horquillas y abrieron el alto cuello de la blusa. El aire encantado se precipitó sobre la piel con un grito silencioso. Evelyn respiró hondamente, como después de un carrera. Alargó la mano, desmañada y vacilante, y acarició lentamente las hierbas, como si ese acto pudiera aliviarla de aquel indecible y confuso deleite. No sucedió así, y Evelyn se volvió, y tendiéndose boca abajo sobre el lecho de hierbabuena temprana, se echó a llorar. La primavera era demasiado hermosa.
El idiota estaba en el bosque, examinando torpemente la corteza de un roble muerto, cuando de pronto algo ocurrió. Dejó de mover las manos y alzó la cabeza alerta y vigilante. Sentía las urgencias de la primavera, como un animal, y quizá algo más que como un animal. Pero de pronto la primavera no fue sólo un aire denso y esperanzado y una animada resurrección de la tierra. La presión de una mano sobre su hombro no hubiera sido más real que aquel llamado.
- Más que Humano (1953), de Theodore Sturgeon.
lunes, 6 de agosto de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
Los Tres Estigmas de Palmer Eldrich
Le pareció que perdía peso, nada más, al menos en un primer momento. Y después empezó a dolerle la cabeza, como si un martillo golpeara. Junto al dolor sobrevino casi en el acto un nuevo y agudo discernimiento: Emily y él estaban corriendo un riesgo terrible, y no era justo dejar que su mujer pasara por algo así sólo para aumentar las ventas. Era normal que ella se hubiera opuesto. ¿Y si Emily retrocedía en la evolución hasta perder su talento de ceramista? Ambos se arruinarían, su carrera dependía de que Emily siguiera siendo una de las mejores ceramistas del planeta.
- Basta -dijo él en voz alta, pero el sonido parecía no salir; no lo oyó, y aunque el aparato vocal parecía funcionar... sentía que las palabras se le quedaban en la garganta. Entonces comprendió. Estaba evolucionando, la cosa funcionaba.
martes, 17 de julio de 2012
La educación "dada vuelta"
¿Cuánto falta para que todas estas ideas se concreten en algo? ¿Por qué es tan difícil reformar la educación?
domingo, 8 de julio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
Los Hombres Paradójicos
PROLOGO
No tenía la menor idea sobre su propia identidad.
Tampoco sabía por qué braceaba con tanta desesperación en el agua fría y negra.
Ni por qué había un gran objeto maltrecho y brillante diez metros más allá, bajo la luz de la luna.
Por su mente aturdida cruzó por un instante la imagen de vastas distancias atravesadas a velocidad increíble, pero desapareció en seguida.
Le dolía terriblemente la cabeza y carecía de todo recuerdo.
De pronto, hacia adelante, un cegador destello de luz barrió las aguas y se detuvo sobre el flanco deshecho de la nave, que se hundía rápidamente. Creyó ver sobre el casco destrozado un animalillo de grandes ojos, con la piel aplastada al cuerpo estremecido.
Casi de inmediato apareció una lancha liviana, guarnecida en bronce, que se detuvo junto al casco. Supo entonces, sin saber por qué, que no debía demorarse allí. Tras comprobar que el objeto aferrado en su mano izquierda seguía a salvo se volvió hacia las luces distantes de la costa y comenzó a nadar con un lento y silencioso estilo pecho...
- Los Hombres Paradójicos, de Charles L. Harness
viernes, 22 de junio de 2012
jueves, 21 de junio de 2012
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