jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
Cuerpo y Alma
Acabo de descubrir a un tal doctor Mario Alonso Puig, que es un científico, escritor, que merece una leída. Acá dejo un video largo (40 minutos) pero que a pesar de por momentos rechinar un poquito, tiene mucho valor lo que dice el tipo.
Y pienso ahora que la humanidad siempre hizo avances significativos, revolucionarios, porque alguna de sus facetas, movimientos, o como se llame (artística, científica, política, económica, etc.), dieron pasos significativos. No me sorprendería si el próximo paso -y teniendo en cuenta que la ciencia positivista no ha hecho una revolución significativa, creo, desde hace muuuuucho tiempo-, llegue porque finalmente la ciencia y la metafísica se unan inexorablemente. Jung es de seguro uno de los fundadores de esta ciencia que comprende a los fantasmas. Y cuando se desarrolle y se comprenda, como hoy comprendemos un resfriado, quizá lleguemos a un nuevo estado de humanidad, más empática y mística.
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
MARIO ALONSO PUIG :Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid.
- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?- Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
- ¿Psiconeuroinmunobiología?- Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
- ¿De qué se trata?- Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
- ¿Qué tipo de cambios?- Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?- Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a larespiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?- Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
- ¿Dice que no hay que ser razonable?- Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
- Exagera.- Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
- Más recursos…- La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?- Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
- ¿Seguro que no exagera?- No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformació n del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?- Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas? -Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?- El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.- Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
- Deme alguna pista.- Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
- Ver lo que hay y aceptarlo.- Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
viernes, 4 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Dinámica de Grupo
Visualicen esto: el tipo se compra un pantalón y un par de zapatos, se sienta frente a la computadora y se lee varios posts, ensayos y videos sobre "venta", "marketing", "pitching" y "ONGs", , se afeita y se corta el pelo, se perfuma, se pone la camisa por dentro del pantalón, desayuna liviano, evalúa de dónde obtendrá más energías (jugo de naranja, un sandwich o un durazno; nunca las tres), después se toma un té de tilo cargado para calmar los nervios y, por fin, sale. Todo un Señor Blandito. ¿A dónde va? A una entrevista de trabajo. No es la primera, pero (si dios quiere) será la última (al menos por ahora). Nunca sabe lo que le espera. Está al tanto de que existe una cosa llamada "dinámicas de grupo" (la del método gronholm), y sabe que no le gustan (por eso el tilo). Tiene un título, sí, uno de esos que no sirven para nada, menos que menos para estos puestos a los que aspira. Quiere el trabajo, pero no sabe como demostrarlo, cómo decirlo. El único jefe que tuvo le dijo que por fin haría aquello que nunca hizo: trabajar. Por fuera -y en 3/4 de adentro- él se ríe, pero ese 1/4 restante no está seguro si el jefe se lo dice en serio o no; y lo que es peor: no sabe si es cierto o no. Quizá lo que hizo hasta ahora no fue trabajar, fue otra cosa, algo de todo lo que solemos hacer. ¿Qué cazzo sabe él?
Llega y entra a la sala de espera con revistas de mierda. Hay más gente: es una dinámica de grupo. Todo se demora, va lento. Como no es la primera que hace sabe -en realidad no sabe, supone- que lo que tiene que hacer en esas dinámicas (dado que el trabajo es de cara al público y se trata de conquistar gente) es mostrarse relajado, desenvuelto y dispuesto a participar. De todos modos, cuando le toca presentarse, su voz le tiembla. ¿Acaso eso significa algo? Trata de mostrarse más cómodo de lo que se siente. Le dan una hoja que le hace preguntas: trata de ser honesto, pero no sabe si lo es. Se pregunta cuándo fue que decidió que ser él mismo (como si eso fuera fácil) en esta situación (la dinámica de grupo) no era lo más conveniente. Se acordó de su primera entrevista (alguna semana atrás) y siguió contestando. Piensa que este trabajo (a pesar de que el no lleva el pelo corto, que acostumbra dejarse la barba, no usa la camisa por dentro del pantalón -de hecho no usa ese tipo de pantalón ni ese tipo de camisa, ni zapatos-, pese que no le interesa las "ventas", los "pitchings" y sospecha en 2/4 partes de su adentro que todas las ONG curran por algún lado) es para él, que lo haría bien y hasta podría disfrutarlo.
Mientras el "líder de grupo" explica el trabajo y hace preguntas, cada vez que responde se pregunta a sí mismo si le ha significado un punto a favor o en contra. Cree que tuvo más puntos a favor que en contra, pero no está seguro, no tiene forma de saberlo. Al parecer ahora vendrá una entrevista personal, se relaja un poco. "Tengo que ser honesto", piensa con respecto a lo que tiene que hacer allí dentro. El primero de los seis con los que comparte mesa pasa a la entrevista y mientras conversa con los demás, piensa en que serían un lindo grupo (el trabajo también sería grupal), que en las entrevistas anteriores había más una cosa de comerse al de al lado y que acá no lo hay tanto. También piensa que quizá, si habla lo suficientemente fuerte, el "líder de grupo" escuche que están conversando (que él está conversando) y que es bueno para este laburo. Quizá, ahí, conversando con esta gente (y omitiendo el retorcido pensamiento anterior) se siente cómodo, le interesan las personas con las que charla y se olvida (mentira) de la entrevista. El primero en tener la entrevista en solitario ya se había ido y la segunda estaría por salir. El primero, hasta donde pudo ver, salió con una especie de formulario en la mano. La segunda no. El formulario es la posta, pensó.
Pero a él, cuando salió de la entrevista individual, no le dieron el papelucho ese (podía ser cualquier cosa, no tenía por qué ser el papel de la verdad). El "líder de grupo" le dijo que lo llamaban en la tarde, pero él no le creyó porque no le había dado el papel (en ese momento no pensaba todavía que el papel ese podía ser cualquier cosa, estaba convencido que era la posta), entonces le preguntó, confundido: "Pero... ¿me llaman?". "Sí, sí, estate atento al móvil que te podemos llamar esta tarde". Qué jodido tenía que ser el "líder de grupo" para decir eso y ya saber que el tipo no quedaba. Pero también, él ya sabía que esta gente dice cualquier cosa con tal de que uno no se ponga a llorar y suplicar. Vamos, que ellos están trabajando.
No lo llamaron. Al hacerse la noche y saberlo con certeza deseó, después de que el "líder de grupo" le dijera que quizá lo llamaban en la tarde, haberle dicho: "Me estás mintiendo". Y cuando se quedaba un poquito más con el pensamiento, para ser un verdadero campeón, agregaba: "Pero entiendo que es tu trabajo". Y si se quedaba un poco más todavía imaginaba que el tipo (ahora sin el riesgo de que el tipo pudiera estar diciendo la verdad, ahora, seguro de que el tipo estaba mintiendo), imaginaba, como decía, que el loco se sorprendía por la inmensa capacidad de observación de él -que descubrió la mentira- y, como no podía echarse atrás en ese momento, lo llamaba en la tarde y entonces todo se pone confuso. Pero conseguía el trabajo.
Y ahora es el momento de decir lo obvio: que el tipo soy yo. Y explicar lo que me frustra, además de todo lo que es obvio que me frustró. Me frustra la impotencia de ni siquiera saber qué es lo que hice mal, por qué van tres "dinámicas de grupo" que concluyen que no estoy apto para lo que buscan. Y esta de hoy me frustra particularmente porque, pese a todo, creo que podría haberlo hecho bien. Al menos hubiese puesto todo por hacerlo. Pero ni la chance tuve y ya está y esto es el mundo, es así. A llorar al cuartito.
Digamos que este es mi cuarto y este mi llanto. Así que os lo digo: esto es una mierda.
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